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viernes, 13 de enero de 2012

Riesgo de hipomagnesemia asociado a los inhibidores de la bomba de protones



En junio de 2011 la FDA publicó una alerta de seguridad asociando casos de hipomagnesemia con el uso prolongado de fármacos inhibidores de la bomba de protones (IBP). Una parte importante de estos casos obligó a la retirada de estos al no corregirse con suplementos de magnesio.
Este efecto se observó, en la mayoría de los casos, tras periodos de tratamiento con IBP superiores al año, sobre todo con el uso concomitante con fármacos que pueden causar hipomagnesemia, como diuréticos y digoxina.
La hipomagnesemia probablemente está infradiagnosticada (de hecho, el número de notificaciones por la FDA y la agencia europea EMA es relativamente bajo) y puede ser asintomática o pasar inadvertida con síntomas leves como calambres o parestesias, pero existe riesgo potencial de manifestaciones neurológicas o cardiacas graves.



El 23 de diciembre, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó una nota informativa tras un proceso de revisión a partir de un caso en 2008, señalando que en muchos casos los pacientes afectados "presentaron signos de hipomagnesemia durante meses o años y tuvieron que ser ingresados en el hospital en varias ocasiones antes de que se sospechara que el cuadro clínico que presentaban podía estar relacionado con el tratamiento con IBP". Esa reacción se observó en pacientes que llevaban al menos 3 meses el medicamento.
Se han actualizado las fichas técnicas y los prospectos de estos fármacos, y la recomendación de la AEMPS es la siguiente:

  • Valorar la posibilidad diagnóstica de hipomagnesemia ante la aparición de sintomatología compatible en tratamientos prolongados con IBP. 
  • Considerar la posibilidad de realizar determinaciones plasmáticas de magnesio (previo al inicio y periódicamente durante el tratamiento) a aquellos pacientes sometidos a tratamientos prolongados con IBP o que estén tomando IBP junto con digoxina o cualquier otro medicamento con capacidad para reducir los niveles plasmáticos de magnesio (ej.: diuréticos). 

Información complementaria

¿Cuando sospechar hipomagnesemia sintomática?
  • Los casos clínicos descritos incluyen trastornos neuromusculares de mayor o menor intensidad (calambres, parestesias, fasciculaciones, mioclonías, temblor, tetania) o alteraciones neurológicas (mareo, ataxia, convulsiones, confusión, delirio), así como alteraciones del ritmo cardiaco (alteraciones del intervalo QT, depresión del ST, cambios en la onda T alteraciones del ritmo como taquicardia supraventricular o arritmias ventriculares).
  • La hipomagnesemia puede cursar con hipocalcemia (a veces también descenso de niveles de potasio), ya que su deplección crónica disminuye la secreción de hormona paratiroidea (hipoparatiroidismo secundario), y aumenta la resistencia de tejido renal y óseo a su acción (disminuir su excreción y aumentar la resorción ósea). Eso puede tener relación con la sintomatología.


¿Existen pacientes con más riesgo? ¿Debemos realizar control de magnesemia en todos los casos?
  • El mecanismo de acción, aún no aclarado, tendría que ver con la alteración de la absorción, sin relación con la dosis del fármaco, pudiendo existir individuos predispuestos genéticamente.
  • En estos casos la hipomagnesemia se instauraría de forma gradual y asintomática, existiendo factores que pueden ser desencadenantes, como los diuréticos (sobre todo tiazidas) o cuadros diarreicos
  • Existe población con un riesgo mayor, como pacientes con diabetes mellitus (como grupo con más riesgo de complicaciones y una asociación con alteraciones del transporte intestinal del magnesio), aquellos con tratamiento con digoxina (riesgo de intoxicación digitálica), o los que se someten a cirugía mayor (riesgo de arritmias perioperatorias).
  • Algunos autores sugieren la posibilidad de un control anual de magnesemia en todos los pacientes con tratamiento crónico con IBP (aunque no existen pruebas sobre la efectividad de dicha medida). En todo caso es importante tenerlo en cuenta al menos en caso de sospecha clínica o en las situaciones descritas como de mayor riesgo.


¿Cual es el tratamiento recomendado en Atención Primaria en la hipomagnesemia leve o moderada?
  • Suplementos orales de sales de magnesio (hasta 24 mmol/día -unos 570 mg de magnesio elemento-, aunque probablemente se toleren dosis menores, por la frecuencia de diarrea) y calcio (1 gr/día), que deben prolongarse varias semanas, para llegar a cifras normales (1,4-2,4 mg/dl).
  • Suspender IBP (revisar la indicación) o sustituir por anti-H2, ya que la hipomagnesemia reaparece al introducir de nuevo el fármaco.